martes, 29 de marzo de 2011

Los colores tipo pastel

Es, la verdad, una historia muy simple si se le lee con poco cuidado pero es, es.. lo que es.
Cuando el sol está a cierto ángulo y hay cierta cantidad de nubes a una cierta hora esos rayos amarillos pasan por un filtro que cambia su naturaleza por completo, de ser amarillos radiantes a ser de colores, de colores que brillan y resplandecen, por donde vienen, pero que so más sutiles, se cuelan en campo de visión, reflejandose en las nubes que, sin mucha resistencia, reflejan la luz que se les lanzó y la retocan de manera que dejan de ser nubes y se convierten en asquerosamente dulces merengues de pastel, con colores tan brillantes que lastiman, con formas tan naturalmente imperfectas que son imposibles de ver.
Al ir caminando a cierta hora por cierto lugar, mientras el sol estaba en cierto ángulo me dio por voltear al cielo  vi esa impresionante vista desde cierto punto.
Y todo porque cierto sentimiento me dio melancolía y felicidad.
¿Qué tiene eso que ver? 

lunes, 21 de marzo de 2011

Las cosas que todo esto involucra

Es difícil decidir a que me refiero con ese título porque ultimamente han pasado muchas cosas han ocurrido porque aun no pasan.
Primero que nada este post es para ordenar las bandadas de ideas que circulan mi cabeza y que entre ellas no distinguieron sus destinos ni sus propósitos, ideas que entre si son muy parecidas pero en esencia se diferencian.
La primera bandada es de pensamientos traídos por Japón y Libia. La sociedad japonesa es envidiablemente organizada y  el golpe que han recibido lo han tomado de una manera tranquila pero no sin la obvia preocupación y apuro por resolverla, aunque no lo pueden hacer solos así que debemos ayudar en lo más que podamos, no tengo más que decir.
Libia, por supuesto es una cosa completamente diferente, eta es una tragedia que fue causada por la avaricia, sed de poder, "superioridad", miedo, enojo, tristeza, nacionalismo, etc.
El problema ahí es que los demás solo podemos quedarnos viendo porque al parecer el país que tiene que proteger al mundo y el país que no necesita protección, cada uno con sus correspondientes orgullos gigantes, son sordos a cualquier palabra no seguida de el estruendoso sonido de la destrucción, no solo de casas sino de esperanza e ideales.
A la par de todo esto a mi hermoso cerebro se le ocurrió que no tenía suficientes cosas por las cuales preocuparme y empezó a mandar a la tristeza a jugar escondidas conmigo, apareciendo en los lugares, momentos menos esperados y menos necesitados...
Empezó como un simple drama, esos a los que estoy ya tan acostumbrada y empezó a crecer tanto que se volvió una parte de cada una de mis células, era tan fuerte, era tan yo que no necesitaba sacarlo, por lo menos no hasta que desbordara y, eventualmente, lo hizo, después de los gatillos suficientes para ganarle a mi orgullo de no verme llorar por algo que no se si de verdad es verdad, lo cual me frusta y me entristece aún más.
Tal vez después de esto tenga suficientes datos para poner en orden lo innombrable, intocable.
Y empezé hablando de algo y terminé en otra cosa, justo como pasa en una conversación satisfactoriamente larga y refrescante en términos de pensamientos, una conversación con las nubes, la luna y una que otra estrella que se coló.