lunes, 21 de marzo de 2011

Las cosas que todo esto involucra

Es difícil decidir a que me refiero con ese título porque ultimamente han pasado muchas cosas han ocurrido porque aun no pasan.
Primero que nada este post es para ordenar las bandadas de ideas que circulan mi cabeza y que entre ellas no distinguieron sus destinos ni sus propósitos, ideas que entre si son muy parecidas pero en esencia se diferencian.
La primera bandada es de pensamientos traídos por Japón y Libia. La sociedad japonesa es envidiablemente organizada y  el golpe que han recibido lo han tomado de una manera tranquila pero no sin la obvia preocupación y apuro por resolverla, aunque no lo pueden hacer solos así que debemos ayudar en lo más que podamos, no tengo más que decir.
Libia, por supuesto es una cosa completamente diferente, eta es una tragedia que fue causada por la avaricia, sed de poder, "superioridad", miedo, enojo, tristeza, nacionalismo, etc.
El problema ahí es que los demás solo podemos quedarnos viendo porque al parecer el país que tiene que proteger al mundo y el país que no necesita protección, cada uno con sus correspondientes orgullos gigantes, son sordos a cualquier palabra no seguida de el estruendoso sonido de la destrucción, no solo de casas sino de esperanza e ideales.
A la par de todo esto a mi hermoso cerebro se le ocurrió que no tenía suficientes cosas por las cuales preocuparme y empezó a mandar a la tristeza a jugar escondidas conmigo, apareciendo en los lugares, momentos menos esperados y menos necesitados...
Empezó como un simple drama, esos a los que estoy ya tan acostumbrada y empezó a crecer tanto que se volvió una parte de cada una de mis células, era tan fuerte, era tan yo que no necesitaba sacarlo, por lo menos no hasta que desbordara y, eventualmente, lo hizo, después de los gatillos suficientes para ganarle a mi orgullo de no verme llorar por algo que no se si de verdad es verdad, lo cual me frusta y me entristece aún más.
Tal vez después de esto tenga suficientes datos para poner en orden lo innombrable, intocable.
Y empezé hablando de algo y terminé en otra cosa, justo como pasa en una conversación satisfactoriamente larga y refrescante en términos de pensamientos, una conversación con las nubes, la luna y una que otra estrella que se coló.



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